La mejor dieta para la diverticulitis: 7 alimentos que puedes comer y 8 que debes evitar

Revisada médicamente por Jesse P. HoughtonMD, FACG
Miembro del American College of Gastroenterology
Escrito por Sarah Bradley
Actualizado Sep 3, 2026
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Puntos importantes

  • Concéntrate en consumir alimentos ricos en fibra que no irriten tu sistema digestivo para ayudar a controlar los síntomas a largo plazo.

  • Durante un brote de diverticulitis, una dieta de líquidos claros puede ayudar temporalmente a que el intestino descanse.

  • Evitar los alimentos difíciles de masticar, la carne roja y los alimentos altos en FODMAP puede reducir el riesgo de sufrir brotes.

Los bolsillos están muy de moda en la ropa hoy en día, pero los bolsillos en el colon pueden causar problemas serios, específicamente la diverticulitis, una afección dolorosa que ocurre cuando estas pequeñas bolsas, llamadas divertículos, se inflaman o se infectan.

Para aclarar, muchos estadounidenses (especialmente las personas mayores de 50 años de edad) desarrollan estos pequeños fondos de saco en la pared del colon; esto se conoce como diverticulosis o enfermedad diverticular y, por lo general, no es una afección grave. Puedes tener divertículos y nunca experimentar inflamación ni infección. De hecho, la mayoría de las personas con diverticulosis no tendrán problemas. Las dos complicaciones que pueden ocurrir con la diverticulosis son el sangrado diverticular y la diverticulitis; estos episodios agudos, o brotes, no solo son dolorosos, sino que también pueden ser peligrosos si no se ponen bajo tratamiento.

Identificar qué causa la diverticulitis en tu caso particular es una de las cosas más importantes que puedes hacer para controlar la afección y evitar brotes. Sin embargo, es posible que todavía no sepas cuáles son tus desencadenantes. A continuación, encontrarás los alimentos que generalmente se consideran seguros y los que suelen considerarse problemáticos, además de otras formas de controlar la diverticulitis.

Cómo controlar la diverticulitis con la alimentación

Aunque las personas recién diagnosticadas suelen sentirse abrumadas por las restricciones de una dieta para la diverticulitis, la buena noticia es que no necesitas limitar demasiado lo que comes ni seguir una dieta especial de forma permanente. Existen algunas “reglas de oro” al elegir alimentos seguros para la diverticulitis que pueden ayudarte a mantener tu sistema digestivo funcionando de la mejor manera.

Conoce tus desencadenantes

Según Kathryn A. Boling, MD, médica de atención primaria de Mercy Personal Physicians at Lutherville, en Maryland, cada persona con diverticulitis debe adaptar su alimentación a sus circunstancias particulares. Lo que te causa molestias a ti podría no afectar a otra persona con diverticulitis. Por otro lado, es posible que puedas comer alimentos que muchas otras personas no toleran.

“Los estudios realizados en diferentes poblaciones indican que, en general, no tienes que preocuparte demasiado por lo que comes [habitualmente], pero los pacientes suelen decirme: ‘Sé que podemos comer lo que queramos, pero he notado que cosas como las nueces o las palomitas de maíz me causan problemas’”, explica la Dra. Boling.

Como dato adicional, la Dra. Boling también padece diverticulitis, y su principal desencadenante son las moras. Si identificas que un alimento desencadena tus síntomas, evita consumirlo aunque no vaya en contra de las “reglas”.

Tómalo con calma

Si recientemente tuviste un episodio de diverticulitis y estás retomando tu alimentación habitual, es importante hacerlo de forma gradual. Esto es especialmente importante si no sabes qué causó el brote; de lo contrario, corres el riesgo de volver a consumir exactamente lo que desencadenó tus síntomas en primer lugar. Si eso ocurre, puede que tengas que empezar de nuevo. También se recomienda seguir inicialmente una dieta baja en fibra durante y justo después de un episodio de diverticulitis. Algunos ejemplos de alimentos bajos en fibra incluyen pan blanco, arroz blanco y papas blancas. A largo plazo, se recomienda una alimentación rica en fibra.

Prueba una dieta baja en FODMAP o la dieta BRAT

La dieta baja en FODMAP, que se enfoca en reducir los carbohidratos fermentables que pueden causar gases, puede ser especialmente útil durante los brotes de diverticulitis que provocan hinchazón y dolor abdominal. Al eliminar alimentos con alto contenido de FODMAP, como ciertas frutas, verduras, legumbres y productos lácteos, podrías experimentar alivio de los síntomas digestivos molestos. Una vez que el brote termine y la inflamación disminuya, intenta reintroducir estos alimentos poco a poco para identificar tus desencadenantes personales.

La dieta BRAT, que consiste en bananas, arroz, puré de manzana y tostadas, puede ayudar a que tu sistema digestivo descanse durante un brote. Estos alimentos son fáciles de digerir y ayudan a estabilizar las evacuaciones intestinales, además de reducir la irritación intestinal. La dieta BRAT solo debe seguirse durante un período corto, hasta que los síntomas mejoren, ya que no proporciona los nutrientes que necesitas a largo plazo.

Comprende cómo manejar los brotes

“Lo que comes durante un episodio agudo es diferente de lo que comes cuando te sientes mejor”, explica la Dra. Boling, y dice que durante un ataque debes evitar cualquier alimento difícil de digerir y aquellos que atraviesan el sistema gastrointestinal rápidamente (como los vegetales crudos y los alimentos ricos en fibra insoluble).

Por otro lado, cuando no estás atravesando un brote, puedes consumir cualquier alimento que sepas que no desencadena tus síntomas.

7 alimentos que puedes comer para ayudar a prevenir un brote

La American Gastroenterology Association recomienda que las personas que han tenido un episodio previo de diverticulitis sigan una alimentación rica en fibra para ayudar a prevenir futuros brotes. Ten en cuenta que esta lista es subjetiva y que alguno de estos alimentos podría ser un desencadenante para ti. Sin embargo, en general, estos alimentos suelen ser bien tolerados por las personas con diverticulitis.

  1. Carbohidratos integrales: si los cereales bajos en fibra y el arroz son difíciles de digerir para ti, prueba avena instantánea, pasta o fideos integrales, así como pan integral, muffins integrales o wraps integrales.

  2. Proteínas magras: los huevos y los cortes de carne tiernos (como pollo desmenuzado, pescado al horno y carne molida de res) suelen ser fáciles de digerir.

  3. Frutas y vegetales cocinados: si crees que la cáscara de las frutas te ha causado irritación en el pasado, considera retirarla antes de consumirlas.

  4. Alimentos ricos en almidón, como las papas: una alimentación rica en almidón suele ser beneficiosa para el colon (aunque puedes considerar pelar las papas antes de comerlas).

  5. Jugos, té y agua: elige jugos sin pulpa (como los de manzana, uva o arándano rojo en lugar del de naranja) para evitar irritar el colon.

  6. Frijoles y legumbres: los frijoles y las legumbres, como las lentejas, los garbanzos y los frijoles rojos, contienen mucha fibra, lo que ayuda a reducir el estreñimiento y favorece una buena función digestiva.

  7. Alimentos ricos en probióticos: alimentos como el kimchi, el kéfir, el yogur, la kombucha y el chucrut pueden ayudar a reducir el riesgo de brotes de diverticulitis al favorecer la salud digestiva.

Qué comer durante un brote de diverticulitis

Cuando estés experimentando un brote, hacer algunos cambios en tu alimentación para cuidar tu sistema digestivo te permite descansar y recuperarte. Una vez que el brote esté bajo control, puedes volver a tus hábitos alimenticios habituales.

Los síntomas de un brote de diverticulitis incluyen:

  • dolor, generalmente en la parte inferior izquierda del abdomen;

  • náuseas y vómitos;

  • cólicos e hinchazón abdominal;

  • fiebre;

  • diarrea o estreñimiento.

Dieta de líquidos para los brotes de diverticulitis

Si estás experimentando un episodio agudo de diverticulitis y quieres que tu intestino descanse para recuperarse más rápido, la Dra. Boling recomienda seguir una dieta de líquidos claros durante uno o dos días. En otras palabras, si puedes ver a través de ello, puedes comerlo o beberlo. Este tipo de dieta a corto plazo puede utilizarse para recuperarte de un episodio agudo, para prevenir un ataque inminente (cuando comienzas a notar síntomas) e incluso junto con antibióticos, si tu proveedor de atención médica los prescribe.

Mientras esperas a que el brote desaparezca, puedes consumir líquidos claros, entre ellos:

  • caldos claros;

  • agua o trozos de hielo;

  • bebidas deportivas transparentes;

  • paletas heladas;

  • jugos de fruta sin pulpa;

  • jugos de vegetales;

  • té de hierbas;

  • gelatina (ya que se digiere como un líquido).

Dieta baja en fibra para los brotes de diverticulitis

Una dieta baja en fibra puede ser beneficiosa durante un brote, ya que permite que el colon inflamado descanse y se recupere. Los alimentos ricos en fibra (que son útiles para prevenir brotes) pueden empeorar los síntomas durante un episodio agudo al aumentar el volumen de las heces y provocar hinchazón, lo que genera más molestias.

Estas opciones bajas en fibra y fáciles de digerir son suaves para el sistema digestivo y pueden ayudar a favorecer la recuperación:

  • arroz blanco

  • pasta simple

  • puré de manzana

  • plátanos maduros

  • frutas enlatadas (sin cáscara)

  • zanahorias cocidas

  • puré de papa (sin cáscara)

  • huevos

  • pollo o pavo magro (sin piel)

  • pescado horneado o asado

  • mantequilla de cacahuate cremosa

Una vez que el brote esté bajo control, puedes volver a tus hábitos alimenticios habituales.

8 alimentos que debes evitar

En el pasado, los médicos solían recomendar que las personas con diverticulitis evitaran las nueces, las semillas y los productos derivados del maíz, pero ahora los proveedores de atención médica saben que estas restricciones no son necesarias para todos los pacientes. Muchas personas pueden consumir estos alimentos sin problemas.

Es posible que puedas comer estos alimentos cuando quieras, consumirlos con moderación o poca frecuencia, o que solo toleres pequeñas cantidades. También puede que sean un desencadenante importante para tu colon. Estos son algunos de los alimentos que podrían provocar un brote de diverticulitis.

  1. Alimentos difíciles de masticar: los alimentos duros que son difíciles de descomponer tienen más probabilidades de quedar atrapados en los fondos de saco del colon.

  2. Semillas o nueces de tamaño mediano: las semillas de girasol, por ejemplo, pueden ser difíciles de digerir, mientras que las semillas de fresa generalmente no lo son (aunque aun así podrían causarte molestias).

  3. Palomitas de maíz y maíz en mazorca: debido a que estos alimentos suelen consumirse rápidamente, en lugar de masticarse bien, tienen más probabilidades de causar problemas.

  4. Carne roja: algunos estudios sugieren que la carne roja puede contribuir a los brotes de diverticulitis. Uno de estos estudios mostró un aumento en los episodios entre los hombres que consumían más carne roja que otros tipos de proteína, como aves y pescado.

  5. Alimentos altos en FODMAP: algunos expertos creen que seguir una dieta baja en FODMAP puede reducir la presión en el colon y limitar la cantidad de episodios agudos que puede experimentar una persona con diverticulitis.

  6. Alimentos picantes: los alimentos muy condimentados o picantes pueden irritar el tracto digestivo y empeorar los síntomas durante un brote.

  7. Alimentos procesados: productos como comidas congeladas, botanas y comida rápida suelen contener aditivos y conservadores que pueden ser difíciles de tolerar para tu sistema digestivo.

  8. Granos refinados: los alimentos elaborados con harina blanca, como el pan blanco y los productos de repostería, contienen poca fibra y pueden contribuir a problemas digestivos, por lo que son menos recomendables para las personas con diverticulitis (excepto durante un brote). En su lugar, procura consumir alimentos como pan integral, arroz integral y quinoa.

¿El alcohol y el café son malos para la diverticulitis?

No necesariamente, aunque definitivamente debes evitar el alcohol y la cafeína si estás experimentando un ataque de diverticulitis.

“El café estimula el intestino, por lo que si estás teniendo un ataque, es mejor evitarlo y permitir que el intestino descanse”, explica la Dra. Boling. “Sin embargo, a largo plazo, las personas que ya se han recuperado pueden tomarlo”.

Lo mismo ocurre con el alcohol, aunque la Dra. Boling advierte que el alcohol suele irritar el estómago. Además, los síntomas de otras afecciones de salud, como la pancreatitis, pueden parecerse a los de un brote de diverticulitis, lo que puede dificultar saber si estás tratando tus síntomas de manera adecuada.

Cuándo consultar a tu proveedor de atención médica

Si experimentas un episodio agudo, puedes intentar darle descanso a tu intestino siguiendo una dieta de líquidos claros durante uno o dos días, señala la Dra. Boling. Sin embargo, si después de ese tiempo sigues teniendo dolor, debes comunicarte con un profesional de atención médica. Asimismo, la fiebre, el dolor abdominal intenso o los vómitos requieren atención médica urgente.

No ignores tus síntomas ni los descartes pensando que son “solo diverticulitis”, advierte la especialista. Es posible que necesites antibióticos, hidratación intravenosa o incluso hospitalización para sentirte mejor. En los casos más graves, la diverticulitis puede ser mortal si no se trata, debido al riesgo de perforación intestinal y sepsis.

Fuentes

Nota: Las fuentes de información externa en este artículo están disponibles solo en inglés.

Lee este artículo en inglés aquí.

Revisada médicamente por Jesse P. HoughtonMD, FACG
Miembro del American College of Gastroenterology

Jesse P. Houghton, MD, FACG, nació y creció en Nueva Jersey, convirtiéndose en el primer médico en su familia. Obtuvo su título en medicina de la New Jersey Medical School (conocida ahora como Rutgers Medical School) en 2002. Luego completó su residencia en medicina interna y su especialización en gastroenterología en el Robert Wood Johnson University Hospital en 2005 y 2008, respectivamente. Se mudó al sur de Ohio en 2012 y desde entonces ha ejercido como director médico prinicipal de gastroenterología en el Southern Ohio Medical Center.

El Dr. Houghton es el autor de What Your Doctor Doesn’t (Have the Time to) Tell You: The Gastrointestinal System. También es profesor asociado clínico adjunto de medicina en la Ohio University School of Osteopathic Medicine. Ha ejercido desde 2008 y ha mantenido su certificación en medicina interna y gastroenterología a lo largo de toda su carrera. Ha aportado su experiencia a decenas de artículos en línea en el campo médico.

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Escrito por Sarah Bradley